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dilluns, 4 de gener de 2010

Fin de nada

Volvía a estar en la misma trampa, en el mismo pozo, sentí que me ahogaba, que no aguantaría la falsedad de mi sonrisa. En la oscuridad escondí en mis manos la cara, y escuché detrás de la puerta. Oía gritos, silencio entre mascaras de arena. Y llegó ese momento que tan poco me importaba: Dong, una.. , Dong, dos.. Mi corazón empezó a latir con más fuerza entre tanta soledad. Dong.. seis.. De repente sentí que no sobreviviría a aquello. Ya no respondía de mis actos, empecé a caminar, crucé la puerta. Fuera no había nadie. De las ventanas emanaban gritos de jubilo. Nevaba y yo solo llevaba un jersey de algodón, pero no tenia frío. Parecía que una fuerza incontrolable se hubiese apoderado de mi. Seguía subiendo por la calle helada, no sé si estaba huyendo, o persiguiendo, pero no podía parar. Mis pies se hundían en la nieve con fuerza, tenia ganas de correr, de gritar. Pero no podía romper ese silencio irreconciliable con mi voz desgarrada. Seguí subiendo y cuando sentí que ya no podía más, me subí a un pequeño pero alto montículo, y extendí los brazos al cielo nublado. Yo en ese momento dejé de ser yo, dejé de existir, yo era el cielo gris de la noche, era la luna llena que luchaba por brillar en lo alto, era el río helado, era los arboles inquietos bajo la luz de la noche. Me dejé caer. Era la nieve bajo mi espalda, bajo mis piernas, bajo mi cabeza, bajo mis manos. Bajé la mirada, blanco sobre negro y gris. La niebla escondía todo rastro de presencia humana. Ya no había casas, no había luces, no había fin de nada. Solo yo y mi soledad, solo todo sin mi. Sentí que ese instante era eternamente efímero. Yo era todo. Pero volví a ese pozo en cuanto miré al reloj. Eran las 12:34. Bajé al infierno de nuevo. Caminaba calle abajo entre copos de nieve, crucé la puerta, crucé miradas inquisitivas. Y no pude más que sonreír a esas mascaras de arena, yo era todo, ellos eran ellos en su nada. Solté la carcajada más libre y sincera que jamás habréis oído, pero claro, que sabréis vosotros, solo sois vosotros con vuestro fin de todo. Yo soy todo con mi fin de nada.



4/01/2010